Lugar y época: El primer acto en el campo(1789), poco antes de la Revolución Francesa los otros en París durante la Revolución.
Acto Primero
El drama comienza en la elegante mansión rural de la condesa de Coigny, cerca de París. Gérard dispone todo lo necesario para un gran baile, pero en sus palabras hay odio contra sus amos y el mundo superficial en que viven. Los invitados hablan de la revolución inminente, pero se ríen de ella. Fléville presenta al joven poeta André Chénier, pero éste se niega a recitar sus obras. Un grupo de aristócratas interpreta una pieza bucólica;es que no se dan cuenta que bailan sobre un volcán.Entonces toma la palabra Chénier. Canta a la patria, en la que quisiera ver florecer los nuevos principios del humanismo y de la libertad. Cuando termina, estalla un gran escándalo; Chénier debe alejarse, pero cree haber encontrado comprensión en las miradas de Madeleine. La fiesta no tarda en interrumpirse de nuevo. Admitidos por Gérard, entran varios campesinos en la sala. La condesa los echa violentamente. Gérard se quita la librea y se adhiere abiertamente al pueblo, a la revolución. En la sala comienza de nuevo el baile, como si no hubiera ocurrido nada...
Acto Segundo
Han transcurrido cinco años, estamos en 1794. La revolución ha pasado sobre Francia como un huracán y todavía no se sabe cómo va a terminar. Chénier, hasta hace poco ídolo del pueblo, es vigilado por sospechoso. Está sentado en la terraza de un café de París. Cartas anónimas le avisan de un peligro, pero no quiere emigrar sin haber encontrado a la autora de las mismas. La mulata Bersi se le acerca para entregarle otra carta. En ella se le pide una cita junto al monumento a Marat.Chénier encuentra allí a Madeleine, que vive en la clandestinidad. Chénier es su esperanza. El poeta la toma en brazos, ardientemente se confiesan su mutuo amor. Aparece Gérard, que se ha convertido en uno de los jefes de la revolución.Sus espías le han informado del encuentro. Chénier protege la huida de Madeleine con su puñal. Hiere a Gérard, pero como éste también ama a Madeleine, que está en peligro indica a los esbirros un camino falso. No tarda en aparecer la masa del pueblo, que amenaza al desconocido autor de las heridas.
Acto tercero
transcurre ante el temible tribunal popular. Mathieu instiga al pueblo contra los enemigos internos y externos y exige víctimas para el triunfo del movimiento. Sin embargo, sólo las palabras de Gérard llegan a lo más hondo. Un espía le informa de que han capturado a Chénier y añade que también Madeleine caerá pronto. Gérard escribe la acusación habitual: traición. En un aria grandiosa, Giordano muestra la difícil lucha interior de Gérard: el revolucionario sabe perfectamente que no se puede juzgar a Chénier sobre la base de esa acusación, pues su corazón es noble y puro, está lejos de toda acción baja. No es un «enemigo del pueblo». Gérard lucha consigo mismo; había soñado con que la gran revolución fuera más bella, más altruista. Aparece Madeleine, suplica por la vida de su amado ante el hombre que antaño fue su criado y que todavía la desea con ardor. Gérard oye conmovido su gran aria.Es demasiado tarde para retirar la acusación contra Chénier. Pero Gérard decide permanecer fiel a su ideal: no poseer a Madeleine y reconocer frente al tribunal la falsedad de las acusaciones. La sesión es breve, a los acusados no se les da la oportunidad de defenderse. Sólo se permite hablar a Chénier. Éste influye sólo superficialmente en la masa salvaje y sedienta de sangre. El temido fiscal público Fouquier-Tinville llama a Gérard como testigo. Para sorpresa de todos, Gérard declara que la acusación se basa en un error. La multitud cree que lo han sobornado, la sentencia es la muerte para todos.
Acto cuarto
Prisión de Saint-Lazare. André Chénier ha pasado su última noche redactando un poema. Gérard llega con Madeleine, que ha tomado una gran decisión. Cambiará sus ropas por las de una mujer condenada a muerte y morirá con su amado. Chénier intenta convencerla inútilmente de que permanezca con vida. Cuando a la mañana siguiente el carcelero lee los nombres de las víctimas, Chénier y Madeleine de Coigny se disponen a ir de la mano hacia la guillotina.
Han transcurrido cinco años, estamos en 1794. La revolución ha pasado sobre Francia como un huracán y todavía no se sabe cómo va a terminar. Chénier, hasta hace poco ídolo del pueblo, es vigilado por sospechoso. Está sentado en la terraza de un café de París. Cartas anónimas le avisan de un peligro, pero no quiere emigrar sin haber encontrado a la autora de las mismas. La mulata Bersi se le acerca para entregarle otra carta. En ella se le pide una cita junto al monumento a Marat.Chénier encuentra allí a Madeleine, que vive en la clandestinidad. Chénier es su esperanza. El poeta la toma en brazos, ardientemente se confiesan su mutuo amor. Aparece Gérard, que se ha convertido en uno de los jefes de la revolución.Sus espías le han informado del encuentro. Chénier protege la huida de Madeleine con su puñal. Hiere a Gérard, pero como éste también ama a Madeleine, que está en peligro indica a los esbirros un camino falso. No tarda en aparecer la masa del pueblo, que amenaza al desconocido autor de las heridas.
Acto tercero
transcurre ante el temible tribunal popular. Mathieu instiga al pueblo contra los enemigos internos y externos y exige víctimas para el triunfo del movimiento. Sin embargo, sólo las palabras de Gérard llegan a lo más hondo. Un espía le informa de que han capturado a Chénier y añade que también Madeleine caerá pronto. Gérard escribe la acusación habitual: traición. En un aria grandiosa, Giordano muestra la difícil lucha interior de Gérard: el revolucionario sabe perfectamente que no se puede juzgar a Chénier sobre la base de esa acusación, pues su corazón es noble y puro, está lejos de toda acción baja. No es un «enemigo del pueblo». Gérard lucha consigo mismo; había soñado con que la gran revolución fuera más bella, más altruista. Aparece Madeleine, suplica por la vida de su amado ante el hombre que antaño fue su criado y que todavía la desea con ardor. Gérard oye conmovido su gran aria.Es demasiado tarde para retirar la acusación contra Chénier. Pero Gérard decide permanecer fiel a su ideal: no poseer a Madeleine y reconocer frente al tribunal la falsedad de las acusaciones. La sesión es breve, a los acusados no se les da la oportunidad de defenderse. Sólo se permite hablar a Chénier. Éste influye sólo superficialmente en la masa salvaje y sedienta de sangre. El temido fiscal público Fouquier-Tinville llama a Gérard como testigo. Para sorpresa de todos, Gérard declara que la acusación se basa en un error. La multitud cree que lo han sobornado, la sentencia es la muerte para todos.
Acto cuarto
Prisión de Saint-Lazare. André Chénier ha pasado su última noche redactando un poema. Gérard llega con Madeleine, que ha tomado una gran decisión. Cambiará sus ropas por las de una mujer condenada a muerte y morirá con su amado. Chénier intenta convencerla inútilmente de que permanezca con vida. Cuando a la mañana siguiente el carcelero lee los nombres de las víctimas, Chénier y Madeleine de Coigny se disponen a ir de la mano hacia la guillotina.
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