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jueves, 15 de abril de 2010
lunes, 29 de marzo de 2010
EL FANTASMA DE LA OPERA
A finales de la segunda mitad del siglo XIX, en el Teatro de la Ópera de París no se hablaba de otra cosa que de la existencia de un fantasma en el palco número cinco del teatro, todos hablaban atemorizados de que lo habían visto en alguna ocasión.
Una noche especial en la que los directivos del teatro pasaban la gerencia a los señores Debienne y Poligny,estaba planeada una gran fiesta antecedida de una maravillosa función de ópera. La joven soprano Christine Daaé cantaría la Margarita del “Fausto” de Gounod. Fue todo un éxito. La alta sociedad parisina se dio cita en el teatro para contemplarla. De entre la muchedumbre destacaban Philippe, el conde de Chagny y su hermano el vizconde de Chagny, Raoul. Raoul, que pertenecía por su casta familiar a la nobleza más adinerada había reconocido en Christine a la niñita pequeña que les había servido en su casa, junto a su padre un violinista vagabundo, contratado como su profesor de música. Fue a visitarla a su camerino, con la esperanza de que lo recordara. Al entrar vio a la chica indispuesta, que lejos de recordarlo le pidió que se marchara urgentemente.Cuál sería su decepción cuando se dio cuenta de que Christine empezó a hablaba con otra persona, con lo que pensó que su amor tenía pretendiente. Al dejar de oír voces y viendo que pasado el tiempo no salía nadie del camerino, pensó que debía entrar. No pudo creer lo que vio, o mejor aún, lo que no vio: ¡allí no había nadie!.
Pasaron los meses y poco a poco logró Raoul poderse acercarse a la señorita Daaé y hablar con ella. Una noche, la noche de la Mascarada de la Ópera, mediante una carta privada Christine pidió a Raoul que fuera a uno de los salones del teatro Al encontrarse los dos, Christine le indicó con señas que se debían dirigir a la terraza del teatro Allí Christine, angustiada contó todo lo que le estaba sucediendo con un ángel de la música. - ¡Es el fantasma, Raoul, él, Erik es bondadoso, me ama, me ama tanto que me da lo que quiero, hasta la libertad!, no paraba de repetir al enamorado vizconde. La muchacha le contó que era un hombre deforme, un inmigrante escandinavo, que fue abandonado por sus padres, que les horrorizaba tener un monstruo tan horripilante y que había aprendido a vivir en el subsuelo de la Opera Le confesó que cuando Raoul se le acercó por primera vez al camerino, para recordarle que de niña ella y su padre habían trabajado en su palacio, sí que lo recordaba, sólo que no pudo reconocérselo porque sabía que el fantasma estaba a punto de llegar y que era muy estricto con ella, pues le daba clases de canto, unas clases maravillosas que la habían hecho progresar hasta un punto insólito que no podía ni imaginar.
Christine no sabía bien lo que quería. Pero en un momento de pasión le confesó su amor a Raoul mientras que sin ellos saberlo Erik estaba espiándolos con el corazón destrozado. Los dos enamorados idearon un plan para que al finalizar la función del día siguiente pudieran escapar para siempre de París.
Al día siguiente al terminar la formidable representación de ópera de la noche, en la que Christine cantó, el fantasma raptó a la chica ante los ojos del teatro. Nadie podía creer lo que veía, sólo Raoul que inmediatamente accedió a los subsuelos de la Ópera con un batallón de policía. Erik había raptado a Christine para siempre. Al encontrarlo Raoul se retó a muerte con el fantasma, la lucha por amor pudo estar a favor de Erik,cuando este llorando sus desgracias y mirando a Christine dijo: -Estas demasiado enamorada de Raoul como para que lo mate, ¡Diablos, podéis ir tranquilos!.
Y así, el alma del pobre Erik siguió vagando en la eternidad de los siglos por los subsuelos del teatro, o quizás murió para siempre… .
NORMA

Norma (1831)
Vicenzo Bellini
Idioma Italiano
En Galia, hacia el año 50 a.C, una sacerdotisa druida sacrifica su honor, perdidamente enamorada de un cónsul romano.
Primer Acto
El druida Orveso, anuncia a su pueblo que su hija, la sacerdotiza Norma, dará una señal cuando llegue el momento de levantarse en contra del invasor romano. Ella, desbordada de sentimientos patrióticos hacia su pueblo, desea también volver a ver la procónsul Pollione, su amante y secreto padre de sus hijos. Pero, Pollione ahora se ha enamorado de Adalgisa, la virgen del templo, una mujer mucho más joven. Pollione además ha tenido un sueño: Norma en venganza destruye a sus hijos y mata a Adalgisa.
Luego Adalgisa se encuentra con Norma. La joven confiesa estar enamorada de Pollione. Y justamente cuando lo esta mencionando, éste aparece. Norma le cuenta a Adalgisa cuanto la ha traicionado Pollione y cómo ha abandonado a sus hijos. Entonces, la virgen del templo, lo repudia.
Segundo Acto
La opción para Norma es asesinar a sus hijos y alejarse o entregarlos a Adalgisa. Opta por lo segundo.
Adalgisa por su parte, quiere increpar a Pollione para que se haga cargo de sus compromisos y su deber como padre. Pero los druidas ya han declarado su rebeldía. Pollione es apresado y Norma debería juzgarlo. Pero ella se ve tan culpable como el procónsul por su amor hacia él, era una traición a su pueblo. Junto a su antiguo amante se encamina hacia la hoguera.
http://www.youtube.com/watch?v=MBW5a77wINQ
AIDA

Aida (1871)
Giuseppe Verdi
Idioma: italiano
Verdi - Aida
Aida narra la historia de amor entre una esclava etíope (Aída) y un capitán del ejército Egipcio (Radamés).
ACTO I- Cuadro 2º: En el templo de Vulcano, se escuchan los cantos internos de las sacerdotisas que invocan al dios Fthà. Ramfis y los sacerdotes, que están delante del altar ceremonial, se unen también a esa invocación. Tiene lugar entonces la consagración de las armas con una danza sagrada de las sacerdotisas. Radamés entra en el templo y Ramfis y los sacerdotes le confían la consagrada espada, invistiéndole con las insignias de general. Todos imploran la protección divina para el sacro suelo de Egipto ante el inmediato combate.
ACTO II- Cuadro 1º: Amneris es agasajada y embellecida por las esclavas en sus apartamentos privados de palacio. Piensa en el reencuentro con su amado, que ha derrotado a los etíopes y está a punto de llegar a las puertas de Tebas. Cuando Aida aparece, la princesa prepara una estrategia para averiguar cuales son los verdaderos vínculos de su esclava con Radamés: observa como reacciona cuando le miente diciendo que el guerrero, aunque vencedor en la batalla, ha resultado muerto. Aida no puede disimular su aflicción. Se delata aún más cuando escucha que sigue vivo. Llega incluso a reconocer que las dos mujeres son competidoras en el amor de Radamés. La princesa egipcia le anuncia entonces que, al poder decidir sobre su destino, una esclava no es rival para ella. Aida está a punto de revelar sus orígenes nobles, pero acaba cayendo a los pies de la hija del faraón pidiendo piedad. Amneris se marcha airada a recibir a las tropas, mientras la infeliz Aida, una vez más, solicita la muerte a los dioses.
ACTO II- Cuadro 2º: En una de las puertas de la ciudad de Tebas, al lado del templo de Amón, se hace un brillante recibimiento a Radamés y a las victoriosas tropas. Tras el desfile, las danzas y la exhibición del botín logrado, el aguerrido héroe obtiene, de manos de Amneris, la corona del triunfo. El faraón promete concederle lo que quiera, pero el general vencedor, antes de formular un deseo, hace entrar a los prisioneros.
Entre ellos se halla Amonasro que abraza a su hija Aida, indicándole que oculte su verdadera identidad real. Asegura falsamente que el rey de los etíopes ha caído muerto en combate y pide clemencia para su pueblo. Los sacerdotes, encabezados por Ramfis, exigen en cambio que no haya piedad. El pueblo y Aida unen sus voces a la plegaria de Amonasro.
Finalmente es Radamés quien interviene a favor de los cautivos: como premio a la victoria que ha obtenido, pide que los dejen libres. Ramfis advierte del peligro que ello supone, pero Radamés argumenta que, muerto su caudillo, no tienen ya ninguna esperanza de poderse volver a sublevar. Ramfis propone entonces que Aida y su padre, en prenda de paz, queden como rehenes entre los egipcios. El Rey, admirado ante la clemencia de Radamés, le concede la mano de Amneris. El pueblo entona alabanzas a Egipto y a su protectora Isis. La princesa está radiante de satisfacción, Aida y Radamés se desesperan porque su amor se ha convertido en imposible y Amonasro empieza a planear su venganza.
ACTO III: En las riberas del Nilo, Amneris acude con Ramfis al templo de Isis a implorar el favor de la diosa la noche antes de su boda. Poco después aparece cautelosamente Aida y, mientras espera que Radamés llegue a la última cita con ella, recuerda su patria lejana.
De improviso se presenta Amonasro que ha seguido a su hija e intuyendo la relación que existe entre los dos jóvenes, quiere utilizarla para sus planes. Le dice que puede librarse de la influencia de Amneris huyendo hacia su país con el amado pero antes es necesario que el pueblo etíope vuelva a tomar las armas. Con el fin de llevar ventaja en esa decisiva batalla, necesita saber que itinerario harían las tropas egipcias en caso de un nuevo ataque. Solicita de su hija que se lo sonsaque a Radamés. Para ello, primero utiliza halagos, luego amenazas, y finalmente insultos, dejando a Aida en un estado de postración.
Cuando Radamés aparece, reitera nuevamente su amor y dice que piensa obtener autorización del faraón para que puedan casarse, una vez que consiga la victoria frente a los etíopes, que han vuelto a declararse en guerra. Aida teme la reacción de su rival e indica que lo mejor es que huyan juntos. Aunque comienza resistiéndose ante la idea, Radamés finalmente consiente en la fuga.
Ella le interroga sobre la ruta que deberán seguir para no toparse con el ejército. El guerrero, poco consciente de que puede ser escuchado revelando un secreto militar, dice que ese camino es el desfiladero de Napata. Amonasro, que obviamente lo ha oído, sale rápidamente de donde estaba escondido y descubre su rango de rey etíope al aturdido Radamés. Aunque padre e hija intentan llevárselo de allí, el general está demasiado afectado por el peso de su involuntaria acción.
Amneris, que ha salido del templo con tiempo suficiente para escuchar la traición, le grita: "¡Traidor!". Amonasro intenta apuñalarla pero el joven guerrero se lo impide. Aida y su padre huyen. Radamés se entrega sin resistencia a Ramfis.
ACTO IV- Cuadro 1º: En una sala del palacio real, contigua a la del tribunal donde Radamés ha de ser juzgado, Amneris se pasea agitadísima intentando buscar una solución para salvar la vida del hombre que ama. Ordena que lo lleven ante ella y le pide se disculpe ante los sacerdotes. Pero él no quiere pedir perdón pues sabe que no le serviría de nada. La princesa dice que le salvará si renuncia para siempre a Aida.
Radamés rechaza de nuevo la oferta, acepta la muerte y se siente feliz al enterarse de que en la huída, su amada ha conseguido escapar y vive todavía, aunque su padre haya muerto. Los guardias se llevan al joven general, que ha rehusado todas las propuestas hechas por Amneris, dejando a ésta desesperada y atormentada por haberlo puesto en manos de los despiadados sacerdotes.
Se oye de fondo el juicio al que es sometido Radamés. El reo permanece silencioso a las preguntas que le hace Ramfis y es condenado a morir sepultado vivo bajo el altar del templo de Vulcano. Enloquecida de dolor, Amneris maldice a los sacerdotes.
ACTO IV- Cuadro 2º: Interior del templo de Vulcano. La escena está dividida en dos planos: arriba el templo y debajo la cripta. Radamés es introducido en la cripta y dos sacerdotes encajan la gran piedra que sella su entrada.
Nuestro joven guerrero ha quedado sepultado en vida y sólo lamenta no poder volver a ver a su amada. Bajo la luz incierta, aparece Aida que viene a morir con él: sabedora de la condena, penetró a hurtadillas en el recinto. Los dos jóvenes, al fin, podrán unirse en la muerte ya que en esta vida les fue imposible.
Se escuchan los cantos sagrados que vienen de lo alto del templo y la voz de Amneris que, desconsolada y vencida, pide paz para su amado, pero no sabe que él morirá abrazando a su rival.
Cuarto acto
Tras ser juzgado, Radamés es condenado a ser enterrado vivo. Amneris llora sobre su tumba de su amado. Pero Aída, se oculta dentro de la tumba y muere con él.
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BIENVENIDO A LA OPERA
- La Opera es un drama cuyos diálogos son cantados (aunque pueden incluir fragmentos hablados).
BIENVENIDO A MI BLOG
Bienvenidos a mi blog, soy muy aficionado a la musica y a la opera ..este blog está orientado a publicar información sobre la trama de las óperas, enlaces, videos y toda la información para que todos puedan disfrutarlas.Espero poco a poco ir enriqueciendo la información que publique en este espacio e ir abordando la mayoría de las mejores operas del mundo para poder traerlas a este blog con su música y escenarios.
En la ópera me gusta imaginar la época del relato, sus escenas,imaginar los personajes, escuchar su música,conocer las mejores arias de esa ópera, por eso puse el enlace para escucharlas mientras leo la trama, en las operas hay poesia,sentimientos, drama, dolor,es una sensación de abandono, soledad, de acercamiento a las verdades de la vida.
Siempre desee saber la trama de aquel canto que estremece
el alma...
Mis operas favoritas son Turandot, La Traviata,Aida, Carmen,Fidelio.
Mi deseo es llevar cultura operatica a todas las personas que leen mi blog.
Deseo compartir mi gusto por la ópera para llevar cultura operatica a todos.La música nos acompaña
y alegra nuestra vida .
"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla".
"Sin la musica la vida sería un error" Nietzsche
La música alegra el alma, nos pone en actitud positiva,nos evoca épocas pasadas, pues trae a nuestra mente recuerdos que nos llenan de nostalgia, también ayuda a aliviar diversos males físicos y emocionales.

