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| El Oro del Rhin |
En la siguiente escena, sucede otro acontecimiento. Los gigantes (Fasolt y Fafner) acaban de construir el castillo de los dioses (Walhalla) por orden de Wotan, el rey de los dioses. Este despierta en la cima de una montaña con su esposa Fricka, que le reprocha el haber ofrecido a su hermana Freia, la diosa del amor, a los gigantes a cambio de hacer el castillo. Freia, desconsolada pide ayuda pues vienen los dos gigantes a por ella. Donner, dios del trueno, y Froh, dios de la primavera, acuden para ayudar a su hermana pero es el astuto Loge, dios del fuego, quien marca una estrategia que puede resolver el conflicto con los gigantes y no tener que entregar a Freia. El objetivo es apoderarse del anillo y ofrecerlo a los gigantes como pago a cambio. Los gigantes aceptan pero mantienen a Freia como rehén, mientras Wotan y Loge parten hacia el Nibelheim en busca del enano.
La tercera escena transcurre en Nibelheim, el país de los Nibelungos. En una cueva subterránea. Alberich domina a los enanos, quienes trabajan para él, incluido Mime, su hermano, al que obliga a hacerle el Tarnhelm. Este es un casco mágico que le hace invisible. Alberich trata con despotismo y crudeza a su hermano. Los gemidos de Mime son oidos por Loge y Wotan quienes dicen querer ayudarle y reciben toda clase de informaciones de Mime. Finalmente entran en contacto con Alberich conversando y discutiendo con él para, por fin, engañarle haciendo que se convierta en serpiente monstruosa que atemoriza a Loge y pasar a convertirse en un sapo capaz de escabullirse por una rendija. Ese momento es aprovechado para atraparle.
De vuelta a la cima de la montaña, le ofrecen la libertad a cambio de todo su tesoro, incluido el anillo. Tras discusiones y amenazas, Wotan se lo quita para ponérselo en su dedo mientras el enano, antes de marchar, lanza una maldición sobre el anillo hasta que vuelva a su poder de forma que todo el mundo ansiará poseerlo, pero nadie le sacará provecho dando una maldición de muerte a todo aquel que posea el anillo. El encuentro con los gigantes tiene lugar y se les hace entrega de todo el oro pero estos exigen el Tarnhelm y el anillo. No les sirve la excusa de que el anillo pertenece a las hijas del Rhin a quien se les va a entregar y, terminan por entregarlo a cambio de la libertad de Freia, pese a la fuerte resistencia de Wotan que ya tenía ansias de mantenerlo pero que es convencido por Erda, la primitiva mujer del mundo imperecedero, que sale desde las profundidades para advertirle y pedirle que escape de la maldición del anillo. Quienes no escapan de esa maldición son los gigantes que al dividirse el oro, terminan por pelear por poseer el anillo. Fafner termina dando muerte a Fasolt y se queda con todo el oro. Donner sube a lo alto de un peñasco en la ladera del valle y hace girar allí su martillo, la niebla va haciéndose cada vez mas densa hasta terminar desapareciendo en una nube tormentosa que pretende limpiar el cielo. Froh, por su parte, extiende un arco iris que forma un puente sobre el valle hasta el castillo, que reluce iluminada por el sol de poniente, y por el que pasan los dioses para acceder al castillo. “¡Sígueme, esposa!, ¡Vive en Walhalla conmigo!” dice Wotan, mientras Fricka le pregunta que significa el nombre y se deja pendiente la contestación. Las hijas del Rhin lloran la pérdida del oro y piden su devolución. Y Loge, no sigue al resto de los dioses, casi avergonzado de ayudarlos y tentado de convertirse, otra vez, en llama vacilante, no sabiendo muy bien que hará en el futuro.

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