
Lugar y época: Un pueblo grande de Bohemia. La acción transcurre a mediados del siglo XIX.
Argumento:
El primer acto se desarrolla en la plaza de un pueblo. Los coros y las danzas irradian alegría. Solamente Marie está triste. Ese día habrá de conocer al novio que sus padres le han elegido. Quienquiera que sea, su corazón pertenece a Hans, que intenta consolarla. A fin de cuentas es ella quien tiene la última palabra. Ambos renuevan los juramentos de amor. Marie canta sus profundos sentimientos en un aria de melodía tierna y a la vez rustica.Hans le cuenta cosas de su juventud: cuando murió su madre, el padre volvió a casarse, pero la madrastra pronto le hizo imposible la permanencia en la casa. Por eso salió a recorrer el mundo en busca de la felicidad. La encontró en el amor de Marie. El dúo de la pareja está lleno de sencilla ternura, la melodía responde exactamente al tono de la música popular checa.
Poco después entra en el pueblo, con aires de gran señor, el casamentero Kezal. Si se cree en sus palabras, no hay hombre más hábil que él en muchas leguas a la redonda. Y lo demostrará una vez más. Casará a Wenzel, el hijo del rico Micha, con Marie. El padre está de acuerdo, sólo la madre pone constantes objeciones. Como mujer no piensa tanto en los aspectos materiales del asunto cuanto en los sentimientos y la alegría de su hija. Sin embargo, Kezal, comprensiblemente, no se guarda de sacar a relucir los mejores aspectos de su protegido. Según su discurso, Wenzel es un dechado de virtudes. Pero Marie responde con un sencillo «No». Kezal no se arredra tan fácilmente. Sólo cambia de estrategia. Quiere que Hans, a quien Marie ama, renuncie a ella. Kruschina y Kezal se retiran, la gente joven vuelve a bailar.
El acto segundo transcurre en el interior de la taberna. Hans está presente. Brinda por el amor con los hijos de los campesinos. Kezal bebe también, pero por el dinero, la única motivación de su comportamiento. La taberna se llena. Aparece Wenzel: es débil mental y tartamudea. Marie se le acerca; finge compadecerlo,no le cuesta disuadir a Wenzel de sus ideas matrimoniales. Durante el dúo cómico de ambos, Kezal y Hans hablan sobre el mismo tema en otra mesa. Hans finge caer en la trampa y acepta trescientos florines a cambio de renunciar a Marie. Sólo pone una pequeña condición, que Kezal acepta alegremente y sin sospechar. Sólo el hijo de Micha será el esposo de Marie. Se firma el convenio y pronto se entera la aldea de la «venta de la novia», de la traición de Hans, sobre quien cae el desprecio de todos.
El acto tercero se desarrolla otra vez en la plaza de la aldea. Ha llegado un circo, y el tonto Wenzel se ha enamorado de la bailarina Esmeralda. A ésta se le ocurre sustituir por Wenzel a un actor borracho que en la función de la noche ha de representar el papel de oso salvaje. Rápidamente le enseña los pasos necesarios para el papel. Los padres de Wenzel descubren el plan con horror y se enteran de que no quiere casarse con Marie. Cuando aparece ésta, Wenzel reconoce a la bella mujer que lo ha aconsejado. Marie ya no tiene más artimañas. Profundamente entristecida por la traición de su novio, pide a todos que la dejen sola para aclararse sobre su propio destino. Después de un magnífico sexteto, sus padres y los de Wenzel satisfacen su deseo. Entonces Marie proclama su dolor en una maravillosa aria. Hans la encuentra así. A la desesperación de Marie se opone la alegría incomprensible de Hans. Pero Hans no le da ninguna explicación sobre su manera de conducirse. Cuando pasa Kezal y le pregunta si Marie está dispuesta a casarse con el hijo de Micha, el joven responde en nombre de Marie con un alegre «sí». Promete que se ocupará personalmente del asunto. La desgracia de Marie alcanza su punto culminante, pero de repente todo se aclara. También Hans es hijo de Micha y por lo tanto hermanastro de Wenzel. Lleno de alegría, el padre lo reconoce después de muchos años, y la madrastra no puede hacer nada en contra. Y el marido de Marie será el hijo de Micha, pero no Wenzel, como supuso Kezal, sino Hans. Todo termina bien, sólo el astuto Kezal abandona rabiando la aldea en que ha fracasado.
