Buscar tema este blog

lunes, 30 de noviembre de 2009

Norma


Norma 

Vincenzo Bellini
ópera en dos actos con música de Vincenzo Bellini y libreto de Felice Romani (, estrenada en La Scala de Milán, el 26 de diciembre de 1831, se la considera el mejor ejemplo del estilo belcantista.
La trama gira en torno al amor que siente la sacerdotisa Norma por Pollione, procónsul romano. Él, padre de sus hijos, ama a otra mujer, Adalgisa, también sacerdotisa. El enfrentamiento entre ambas se simboliza en el célebre duo Mira O Norma mientras que el aria de la protagonista Casta Diva es visto como la cumbre del belcanto.
ACTO I
Escena I - Bosque sagrado de los druidas. Galia. Alrededor del 50 d.C-
Tras una sinfonía de gran intensidad en su inicio y belleza en varios pasajes se inicia la ópera con la orden de Oroveso, sumo sacerdote de los druidas, de esperar el momento en que la luna llena desvele su "argénteo disco" ("Ite sul colle, o druidi"...Id a las colinas, oh druidas) con la entrada de Norma, sacerdotisa e hija de éste. Los druidas desean que Irminsul "infunda odio" hacia los invasores romanos mientras que Oroveso les asegura que los romanos sufrirán el embate galo. Mientras tanto, desean que la luna se pueda vislumbrar para que ello signifique el inicio del fin de los romanos en tierra gala. Una vez vacío el bosque tras la marcha de Oroveso y los druidas, Pollione y Flavio se adentran con intención de poder hablar con Adalgisa, de la que el primero, procónsul romano, se siente enamorado. Flavio, centurión, le recuerda el peligro de entrar en territorio doblemente enemigo ya que los druidas están deseosos de expulsarlos y, lo que era igual de importante, ante la ira de Norma, despechada porque Pollione la ha abandonado con sus dos hijos. Pollione le narra la pesadilla que sufre debido a Norma ("Meco all'altare di Venere" ...Junto al altar de Venus), un bello aria donde se percibe como la aparición de Norma destruye el bello sueño de felicidad del procónsul con Adalgisa. La llamada a los druidas a través del escudo de Irminsul y las fanfarrias hace que Flavio interrumpa la narración para tratar de alejarse de aquel lugar mientras Pollione se resiste a abandonarlo ("Me protegge, me difende"...Me proteje, me defiende) con una cabaletta que empieza a ser seña de identidad de los compositores de principios de siglo XIX (Bellini, Donizetti o Rossini).
Norma ha llegado al bosque acompañada de sacerdotes, druidas, bardos que esperan sus profecías sobre el futuro contra los romanos, a lo que la sacerdotisa augura que el imperio romano "Perecerá por sus vicios" pero no por otras manos.
Tras segar el muérdago se dirige hacia la luna resplandeciente y entona una plegaria que se ha hecho famosa por su bella y armónica dicción mientras la música acompaña de forma elegante, lo que ha hecho de "Casta diva" uno de los momentos más populares de la ópera. Todos se dispersan y queda ella en un aparte, reviviendo aquel amor que era correspondido ("Ah! bello a me ritorna "...Ah,vuelve a mí tan bello) donde se ve otra Norma, bien diferente de la que se ha oído antes, mientras los druidas que se alejan con afán de venganza hacia los romanos.
Adalgisa, una joven sacerdotisa, queda en el bosque tras terminar el rito. En ella hay una lucha entre el recuerdo de Pollione, el romano fatal que la ha seducido y la esperanza de que ese sea el último encuentro ("Sgombra è la sacraselva...deh,proteggemi, o Dio!"...Vacío está el bosque sagrado... Dios, protégeme). Aparece Pollione en ese momento y con él, el primer dúo de esta ópera. En un primer instante, ella no quiere seguirlo y olvidar tan infausto amor; él no admite esta intención de Adalgisa ya que no quiere renunciar a ella("Va, crudele, al Dio spietato")mientras ella siente que no puede dirigirse hacia su Dios ya que un velo lo oculta("E tu pure, ah, tu non sai" ). El anuncio de Pollione de partir al alba cambia el sentido de la conversación: Adalgisa, antes firme, titubea ante la persistente capacidad seductora del romano y decide partir con él.
Escena II - Habitación de Norma-
Norma está con Clotilde. La sacerdotisa pide que le aparte de su vista sus dos hijos, fruto y sufrimiento de su relación con Pollione. Llega Adalgisa para hablar con Norma y comentarle su promesa hecha, poco antes, de abandonar el templo, sólo por amor. Con la narración del encuentro por la joven, Norma va evocando su encuentro con el romano ("Oh, rimembranza"... oh recuerdos). la narración repleta de amor de Adalgisa explicando el encuentro ("Sola furtiva al tempio") como los recuerdos de Norma de un amor ya desaparecido pero que le sedujo con iguales palabras, pero sin diferenciarlos. Norma le perdona y le promete librarle de sus votos, lo que Adalgisa agradece, temerosa, en un principio, del castigo por su promesa. Pero la conversación se enturbia enseguida cuando la joven reconoce que es un romano el que la ha "conquistado"; la sacerdotisa se indigna aún más cuando Pollione aparece y la joven le señala que es él por quien rompe todo vínculo con el templo; el procónsul exclama a la joven por qué se lo ha dicho . Norma, ante una temblorosa Adalgisa recrimina a Pollione ("Ah, non tremare perfido"...ah, no tiembles perfido) todas las promesas incumplidas hacia ella y sus dos hijos. El trío siguiente ("Oh! Di qual sei tu vittima!"...¿de qué engaño has sido tú victima) . Norma se dirige a la enamorada para explicarle qué persona es quien la ha convencido de abandonar por amor el templo mientras el romano le recrimina que en los reproches no debe entrar Adalgisa, inocente e ignorante de lo que sucedió entre ellos en el pasado. Pollione, harto de tanta ofensa, decide partir pero al pedir que Adalgisa le siga, ella rechaza pues no está dispuesta a sufrir el mismo desengaño que la sacerdotisa. Norma maldice al romano con un amor no disfrutado mientras Adalgisa suplica que no quiere irse con él, atormentada. El sonido del escudo de Irminsul reclama la presencia de Norma en el altar mientras ella le recuerda la maldición con "sonido de muerte" expulsándole del bosque.
ACTO II
Escena I - Interior de la morada de Norma-
Norma entra en la habitación donde duermen sus hijos con un cuchillo con intención de acabar con sus vidas ("Dormono entrambi"...Duermen ambos) pero refleja sentimientos contrapuestos entre las ganas de venganza hacia Pollione y no poder matar a unos niños inocentes ("Teneri figli"...Hijos tiernos"). Un grito suyo les despierta y Norma les abraza, escondiendo el cuchillo. Resolutiva, decide que los niños vayan con Adalgisa hasta el campamento romano pero la joven no quiere hacerlo sino es para hacerle ver a Pollione el sufrimiento de la sacerdotisa y madre de sus hijos ("Deh, con te, li prendi"...Llévalos contigo). Adalgisa trata de convencer a Norma que los niños deben quedar con su madre ante la resistencia ("Mira, o Norma, a' tuoi ginocchi "... Mira Norma en tus rodillas) de ésta, que sólo desea morir ("Ah! Perchè, perchè la mia costanza"... ¿por qué constancia...). Al final, Norma cede ante la actitud leal de Adalgisa. Ambas se abrazan felices ("Sì, fino all'ore estreme... si, hasta la hora final) porque una recupera su paz y la otra el ánimo, antes decaído.
Escena II - Lugar cercano al Bosque sagrado de Irminsul-
Unos guerreros están prestos a la batalla contra los romanos ("Non partì"...¿aún no se ha ido?), esperando que llegue el momento "de consumar la gran empresa". Oroveso llega para hacerles ver que es mejor disimular ya que el dios aún no ve con buenos ojos la batalla, a pesar de que él mismo desearía romper el yugo romano ("Ah, Del Tebro al giogo indegno"... ¡Ah! El infame yugo de Roma). Los soldados aceptan esperar y disimular la ira para derrotar a los romanos. La escena es corta pero de gran belleza y que vale la pena disfrutar.
Escena III - Templo de Irminsul y altar de los druidas-
Norma se muestra esperanzada por la conversación con Adalgisa, quien le ha prometido que él volvería a los brazos de la sacerdotisa. Clotilde le narra que la joven desea pronunciar sus votos y las perversas intenciones de Pollione. Indignada por la pretensión del romano de raptar a la joven, Norma golpea el escudo de Irminsul tres veces y profiere ante los soldados las palabras de guerra y exterminio a los romanos mientras que aquellos lo "celebran" entonando los "cánticos de guerra" ("Guerra, guerra! Le galliche selve... ¡Guerra, guerra! Las gálicas selvas). Clotilde avisa que un romano, Pollione, ha sido detenido en el claustro del templo cuando intentaba ultrajarlo. Lo llevan detenido hasta Oroveso y Norma; vacilante, la sacerdotisa logra quedar sola con el procónsul cuando, en un principio, quería herirlo. Inicia así el último dúo en el que se observa dos partes: en la primera, Norma se muestra con una intención conciliadora, más proclive a olvidarlo todo y perdonarle la vida si jura abandonar a Adalgisa ("In mia man al fin sei tu"...Al fin estás en mis manos) pero el romano se niega a pesar de que la sacerdotisa le revela que tuvo en sus manos matar a los dos hijos; en una segunda parte, Norma es más beligerante ante el rechazo de Pollione y amenaza con el fin, no sólo de los romanos, sino también de la joven ante el horror del romano ("Nel suo cor ti vo' ferire/ Ah! T'appaghi il mio terrore!"... En su corazón quiero herirte/ ¡Ah! que te aplaque mi terror). Oroveso y los druidas vuelven para saber lo que ha averiguado Norma. La sacerdotisa revela, con cierto halo de misterio, que ella es culpable y que será sacrificada en la hoguera mientras que el romano, que esperaba que sería Adalgisa la que fuera a la hoguera, siente de verdad que ha perdido, en Norma, a una "mujer sublime" ("Qual cor tradisti/ Ah! Troppo tardi t'ho conosciuta!...¡qué corazón traicionaste...!/Ah, demasiado tarde te he conocido) y su deseo es morir con ella, implorando su perdón. Oroveso y los druidas están fuera de sí y reclaman una justificación. Norma, que se acuerda de sus hijos, trata de convencer a Oroveso-recordemos que es el padre de la sacerdotisa- para que los acoja ("Deh, non volerli vittime"...Ah, no les conviertas en víctimas) en lo que es la escena más conmovedora por todos los sentimientos reflejados en el ambiente: la sacerdotisa rogando el perdón y la súplica, Oroveso aceptándolo desconsolado, otros druidas esperando cubrirla de negro mientras Pollione se muestra feliz de poder morir con ella. Al final, ambos son llevados hasta la hoguera mientras algunos druidas la maldicen y la cubren de luto ("Vanne al rogo"... Ve a la hoguera). Con un "padre, addio", Norma se dirige por última vez a su padre

Manon Lescaut


Manon Lescaut - Giacomo Puccini
El 1 de febrero de 1.893 se estrenaba en el Teatro Regio de Turín esta ópera, cuyo libreto se basa en la obra del abad Antoine Prévost (siglo XVII) titulada "Histoire du Chevalier Des Grieux et de Manon Lescaut", una visión más latina y apasionada de
la historia de los dos amantes. "...con passione disperata!" Así describió Puccini como interpretar su Manon Lescaut.
Argumento
ACTO I
En una plaza de Amiens, varios estudiantes charlan amigablemente aunque es Edmondo quien toma la voz cantante ("Ave sera gentil"....Salve, tarde agradable) , que también le acompañan en sus comentarios joviales. En ese momento aparece un joven , Renato Des Grieux, y Edmondo le pide que se una al grupo y pueda reírse con ellos. Des Grieux, que agradece tanto honor, niega que haya conocido el amor ni el fracaso amoroso y se dirige a las jóvenes con un juvenil "Tra voi belle" en el que trata de "cautivarlas". La fiesta sigue mientras que llega a la posada de enfrente un carruaje donde aparecen Geronte, Manon y el hermano de ella. Cuando el hermano - Lescaut- entra en la posada, Manon se queda fuera a la vista de la gente. Des Grieux se prendado,se presenta ante ella ("Cortese damigella"...gentil damisela) en lo que es el primero de los dúos de esta ópera. Ella le confiesa que su destino es el convento por voluntad paterna mientras que él lamenta esa triste suerte. Tras lograr convencerla para un posterior reencuentro, canta el aria "Donna non vidi mai", rememorando el momento en que ella se presenta de forma susurrante. ("o susurro gentil ,deh, non cessare"). En otra parte de la escena, Lescaut y Geronte, un hombre mayor y adinerado, charlan sobre el futuro de Manon. El tesorero se muestra interesado por el futuro de la joven, y les invita a cenar esa noche. Sin embargo, las órdenes que da Geronte al posadero es de preparar un "coche y caballos" para salir en una hora. Edmondo, que ha estado pendiente de la última conversación, le cuenta todo el plan a Des Grieux ("Cavalier,te la fanno"...Caballero, te la roban) y le invita a anticiparse al viejo tesorero, huir junto a Manón. El reencuentro del joven y Manon tiene un cariz diferente al del primer momento, ya que la preocupación se muestra visible en la cara del joven. Musicalmente, este dúo tiene momentos de gran intensidad emotiva como la explicación de la felicidad perdida de Manon ("Eppur lieta, assai lieta... Y sin embargo alegre, bastante alegre), o como Des Grieux manifiesta su amor hacia ella y ve la posibilidad real de hacer cambiar la tristeza melancólica de Manon por una vida plena de amor. Una exclamación de su hermano la pone en guardia y, cuando está a punto de irse, Des Grieux le revela los planes de Geronte de raptarla y le implora que huyan los dos juntos; ella se niega pero, ante la insistencia del joven, acaba consintiendo. Geronte, que se queda sin Manon, acude ante Lescaut para decirle que la ha raptado un estudiante y el hermano muestra una tranquilidad pasmosa; conocedor de su hermana. Lescaut le tranquiliza porque ella no podrá aguantar la miseria de un estudiante y acabará cediendo ante el dinero del tesorero mientras que Edmondo y demás estudiantes observan, divertidos, la escena.

ACTO II.

Como ya había previsto Lescaut, Manon deja a Des Grieux y acaba en la casa de Geronte en París. El comienzo del acto es significativo de que ella se arrepiente de haber abandonado a Des Grieux y que echa de menos sus caricias ("In quelle trine morbide"), esos días felices donde el amor la envolvía. Lescaut, que está atento a las frases de ella, le dice que Des Grieux es amigo suyo y que se ha volcado en el mundo del juego con tal de ganar dinero. La llegada de unos músicos interrumpe la conversación de los hermanos y la escena se convierte en algo aburrido para Manon, hastiada de tanto lujo y actividades que no la llenan (el madrigal es de una brillante armonía y la lección de baile del minuetto-"Vi prego signorina"- es hermosa con la intervención de los asistentes a la clase ). Mientras Lescaut, que ha sabido captar las últimas palabras de su hermana, va a por Des Grieux, consciente de que Manon le echa de menos. El reencuentro entre Des Grieux, acompañado hasta la casa por el hermano, y Manon es frío ("Tu,Tu,amore?, tu") ya que él no le perdona como ella le abandonó y no accede a los intentos reconciliatorios de Manon . Ella observa que el reencuentro no era el deseado ya que Des Grieux se muestra dolido aún ("Non m'ami più"). La desesperación de Manon ("Pensavo a un avvenir di luce"...Pensaba en un futuro resplandeciente) y un pensamiento de que "ya no es tan bella y agradable como hace un tiempo" cambia el giro de la conversación ya que Des Grieux, que ha ido rebajando la furia para volver a ser ese joven del primer acto, cae rendido a los pies de ella y culmina el dúo con un "i baci miei son questi(Manon)/ i baci tuoi son questi (Des Grieux)" entonado a la par por ambos amantes, ya que la pasión antigua ha vuelto. El regreso de Geronte les sorprende; el enfado con el que sale el tesorero del salón es bastante revelador de lo que sucederá. Des Grieux le dice a Manon que deben huir de nuevo, a lo que ella titubea ya que no desea dejar la riqueza que posee. Des Griuex sufre, una vez más, otra desilusión ya que ella vuelve a ser la misma que le abandonó por riquezas ("Ah, Manon mi tradisce"...."Fango nel fango io sono") mientras que él se había visto reducido a la infamia por estar con ella. Lescaut llega y les insta a salir de ahí ya que Geronte la ha denunciado y acude a casa con guardias. La intensidad musical va in crecendo hasta la llegada del tesorero y el arresto de Manon. Cuando Des Grieux intenta evitar la detención, Lescaut le para y le pregunta, susurrando, quién salvará a Manon ("Se v'arrestan cavalier,chi potrà Manon salvar?")
Intermezzo. Teniendo en cuenta que en las óperas de Puccini no eran frecuentes las oberturas, disfrutar de este pasaje musical es algo casi "obligado" por su belleza

ACTO III.

Des Grieux y Lescaut, que ha sobornado a un guardia, están en el puerto de Le Havre para liberar a Manon, condenada al exilio en una colonia francesa de Luisiana. Cuando el guardia sobornado se hace cargo de la vigilancia, Lescaut aparece y le entrega la bolsa para que se vaya. Da un toque a Manon para que se acerque a la ventanilla del calabozo y pueda hablar con Des Grieux. La conversación es breve y conmovedora. Manon había perdido toda esperanza de volverlo a ver ("nell'onta non mi abbandoni?"... no me abandonas en mi vergüenza?) y vuelve a revivirla con esa posibilidad de ser libre cuando Des Grieux le indica que ha acudido junto a su hermano, Lescaut, para liberarla y huir juntos. Sin embargo, falla el plan y el ruido de un disparo acerca a la muchedumbre al puerto. Ha llegado el momento del "apello", una de las escenas más sensacionales de la ópera. Por un lado, el pueblo observando a cada una de las condenadas y realizando distintos comentarios. Por otro, Lescaut que comenta la historia de Manon a un grupo cercano cuando éste admira la belleza de ella. Y por otro lado, Des Grieux y Manon- que deja de ser la caprichosa de los dos primeros actos y se muestra afectada porque siente que no le ha amado - despidiéndose porque el destino está cumplido. Cuando el sargento está a punto de llevar a Manon hacia el barco, Des Grieux actúa alocadamente: la retiene y amenaza al resto si se atreven a tocarla pero, después, cede y se pone a los pies del comandante ("ah!guardate, pazzo son") y pide que le dejen ir en el barco como grumete o cualquier otra actividad vil por tal de poder ir con ella. El comandante del barco, conmovido ante tal escena, accede a que el joven viaje en el barco.
ACTO IV
En la colonia a la que son enviados Manon y Des Grieux, el hijo del gobernador se siente atraído por ella; hay un duelo entre él y Des Grieux que acaba con el adversario malherido. Creyéndolo muerto, huyen de la colonia pero sólo se encuentran con un vasto desierto en el que no ven el fin
La sed y el cansancio minan las fuerzas de Manon hasta el punto de desfallecer mientras que él presiente algo desventurado ("disperato mi vince un senso di sventura!"). Ella trata de recuperarse poco a poco pero su tono de voz presagia algo malo. La sed la afecta cada vez más y le pide a él que trate de buscar algo de agua o algún sitio mejor. Cuando Des Grieux marcha, ella se queda "sola, perdida y abandonada en tierra desolada ("Sola,perduta,abbandonata"). El aria es de una crudeza tal que impresiona ver a la soprano desquiciada ("Ahi! Mia beltà funesta,ire novelle accende..."), desolada ("Terra di pace,mi sembrava questa") y finalmente abatida ("tutto è finito!/non voglio morir"). La llegada de Des Grieux no aporta nada nuevo ya que la búsqueda es infructuosa. Manon está en las últimas y él se siente impotente ("Gelo di morte. Dio! l'ultima speme infrasti" ...frío mortal, Dios, rompiste la última esperanza). La agonía de ella, es pausada hasta que al final expira con esas últimas palabras, "ma l'amor mio non muor!!!?, mientras que la orquesta culmina la ópera.

La Boheme


La Boheme - Giacomo Puccini
Tras el éxito de Manon Lescaut (1.893), Puccini acometía una nueva ópera basada en la obra por fascículos de Henri Murguer, “Scènes de la vie de bohème”, y que dio lugar a esta ópera que, en febrero de 1.896, se representaba en el Teatro Regio de Turín por primera vez.
Argumento
La ópera se inicia en una buhardilla en el Barrio de Montmartre el día de Nochebuena (se ambienta la ópera durante la primera mitad del siglo XIX) pero ese no es el ambiente que se vive dentro de ésta. Marcello, pintor, y Rodolfo, el poeta están desesperados por el frío que “inunda” la habitación y que provoca que Rodolfo recurra a quemar sus escritos en la chimenea. En éstas, llega Colline, el filósofo del grupo, que pretende empeñar algunos libros porque la pobreza les atosiga pero que no consigue al estar en estas fechas navideñas (“Già dell’Apocalisse appariscono i segni. In giorno di Vigilia no s’accettano pegni!- Ya aparecen las señales del Apocalipsis. En Nochebuena no se aceptan empeños). Cuando la llama de la chimenea termina de apagarse, aparece Schaunard, el músico, con comida, leña, y, sobre todo, dinero, de un cliente que le ha contratado. Después de convencerles de que deben de dejar la comida para otra mejor ocasión y acudir al Barrio Latino par disfrutar de estas fiestas, llega el casero recordándoles que deben de pagar el alquiler. Estos le invitan a tomar vino y prometen pagarle pero rogándole que se quede un tiempo. La conversación con el casero acaba con los cuatro bohemios echándole de “esta honesta casa” al hablar de la supuesta infidelidad del casero. Pero el verdadero momento emotivo es la escena del dúo entre Rodolfo ,que se había quedado sólo para terminar un artículo, y Mimì, una vecina que había acudido a su casa a encender la candela que se le había apagado. Ambos quedan prendados al mirarse y es ahí cuando empieza el verdadero dúo, aquel en el que él coge la fría mano de ella mientras buscaban la llave que ella había perdido en la casa y canta ese célebre ”Que gelida manina” cuyo tono melódico sólo es superado por la aria siguiente que canta Mimì ”Sì, mi chiamano Mimì” . Pero el mejor momento está por venir: aquel en que los dos acaban rendidos a ese amor nacido en ellos y que remata el acto (“O soave fanciulla”) y ese “amor,...amor,....amor” que ambos cantan cuando, juntos, se van de la buhardilla, camino del Barrio Latino.
Ya llegados al Barrio Latino y, específicamente, Café Momus, Rodolfo presenta Mimì a sus amigos que la acogen en el grupo (Questa è Mimì,gaia fioraia”). Mientras están comiendo y charlando sobre Rodolfo y el amor, llega Musetta, antigua amante de Marcello ,acompañada de Alcindoro, que consigue turbar a Marcello, que trata de ignorarla en vano... lo que provoca en ella cierto interés renovado hacia él (Quando me’n vo soletta per la via) La escena evoluciona de tal manera que Marcello acaba por ceder a los encantos de ella (O gioventú mia, tu non sei morta) donde ya revela abiertamente su intención por volver a estar con ella. El final es conocido. Los seis amigos se marchan del Café Momús, una vez cargada la cuenta a Alcindoro que no estaba presente, aprovechando el revuelo ocasionado por la llegada de un desfile
Tras un tiempo juntos, llega el momento de la desesperación para Rodolfo y Mimì. Mimì acude a una taberna donde se hospedan Musetta y Marcello, a las afueras de París, para hablar con el pintor y comentarle la situación por la que pasa la relación . Su preocupación está en que siente que Rodolfo la huye y “se destruye por los celos” y que su carácter se ha agriado hasta el punto de gritarle a cada instante que “ya no es para ella, que se busque otro amante”. Marcello le habla de que su relación con Musetta es diferente porque ambos viven en libertad (y que luego se demuestra que no es así) y le dice que lo despertará para hablar con él. Una vez que se encuentran ambos amigos, Rodolfo le dice que ha dejado de querer (“Marcello, finalmente! Qui niun ci sente. Io voglio separarmi da Mimì”) a Mimì y Marcello le acaba preguntando si es celoso a lo cual, Rodolfo lo admite pero de forma muy poco sincera. Al final, acaba reconociendo su verdadera pena: Mimì está muy enferma y siente que él es el culpable del mal que la mata (... me, cagion del fatale male que l’uccide”) y preocupado porque sabe que el amor no basta para salvarla. Mimì, que estaba escuchando las frases de Rodolfo, sale del escondite para reunirse con él y ambos inician un dúo en el que, primeramente Mimì se despide (“Donde lieta uscí al tuo grido d’amore”) de Rodolfo para luego acabar juntos cantando ese final “Ci lascerem alla stagion dei fior” incapaces, de separarse en un momento tan duro (ya deja entrever ese cuarto acto)
Pasado un tiempo, nos encontramos en la buhardilla del 1º acto donde Rodolfo y Marcello trabajan...o intentar trabajar porque el pensamiento melancólico acerca de Mimì y Musetta es tan intenso que les impide concentrarse (“O Mimì tu più non torni”) . En éstas, llegan Colline y Schaunard, y la melancolía da paso a una situación distendida que recuerda a esas escenas previas a la llegada de Mimì con la vela en el acto 1º y que se interrumpe con la llegada de Musetta alarmada (“C’è Mimì che mi segue e sta male”). Una vez solos, Rodolfo y Mimì inician una conversación en el que felicidad del reencuentro se ve enturbiada por la enfermedad de Mimì. En este momento, el oyente se siente trasladado a ese primer acto cuando Mimì evoca el primer encuentro, la vela apagada, la llave perdida...hasta que un ataque de tos nos devuelve a la triste realidad. La legada de Musetta con un manguito para que las manos de Mimì se calienten es el inicio del fin. Con las manos metidas en el manguito dice las últimas palabras...y muere. Mientras que Musetta reza porque Mimì siga viva, Schaunard, que está pendiente de Mimì, le comenta a Marcello que ha muerto. Rodolfo, que no sabe aún del final de su amada, observa las caras...”ese ir y venir” de sus amigos hasta que Marcello acude a abrazarlo con cara compungida. Rodolfo, desesperado, acude hasta el camastro donde yace Mimì con gritos de dolor (Mimì...Mimì...Mimì...)

Fidelio


Fidelio es la única ópera compuesta por Ludwig von Beethoven . La ópera fue compuesta con el nombre de Leonore y estrenada a finales de 1805 en el Theater an der Wien. Posteriormente, sufrió dos modificaciones más. En la segunda en 1806 se añade al título “oder Der Triumph der echelichen Liebe” (o el triunfo del amor conyugal)
Acto I: Cárcel
Tras disfrutar de una maravillosa obra sinfónica se alza el telón. Ante nuestros ojos se ve dos jóvenes en una discusión en la que se percibe, realmente, el componente “popular” de ambos personajes. Jaquino está profundamente enamorado de Marcelina pero no se ve correspondido por la hija del carcelero quien, por esas cosas del destino, es su jefe(“Jetzt, Schätzchen!”… Ahora, mi tesoro). Ella es remisa a toda relación con él, sintiéndose fiel a Fidelio a pesar de los esfuerzos del pobre Jaquino por lograr su cariño. Incluso ese atisbo de relación se desarrolla de forma cruel para el pobre y “pesado” Jaquino que no ve correspondido su amor por ella. Una vez se ha quedado sola se mantiene firme e ilusionada por sentirse amada por Fidelio (O wär' ich schon mit dir vereint”… ¡Aunque una muchacha). Rocco pregunta si ha llegado Fidelio, quién, por cierto, aparece en escena tras regresar de un encargo. La conversación entre Rocco y Fidelio no tarda en pasar a un ámbito más “familiar”: Rocco accedería a la relación entre su joven encargado y su hija Marcelina, la que se siente feliz al ver la aceptación de su padre (“Mir ist so wunderbar”… ¡Qué sentimiento extraño) en lo que es un precioso y armonioso cuarteto al unirse Marcelina y un desesperado Jaquino. En cambio, Fidelio se muestra más reacio a la relación. Rocco asegura a su hija que la fecha de boda estaría confirmada después de la debida revisión del gobernador. En este momento es cuando asistimos a un aria de Rocco (“Hat man nicht auch Gold beineben”… Hat man nicht auch Gold beineben) en el que habla de que toda felicidad no es entera si no se tiene a mano el dinero, bendiciendo de esa manera original la relación. Sin embargo, Fidelio no termina de verlo claro y lamenta que aún no cuenta con la absoluta confianza de Rocco y le insiste en poder ayudarle con los prisioneros. Rocco accede a medias pues le niega el acceso a un preso específico, a Florestán. Rocco le revela que el alcaide está obligado a reducirle la ración y un absoluto aislamiento hasta el punto de no ver la luz. La persistencia de Fidelio acaba convenciéndole para que pueda acompañarle hasta el mismísimo calabozo donde está el preso(Gut, Söhnchen, gut…¡Bien, hijo mío, bien!...brillante terceto).

Una marcha anuncia la llegada de Pizarro, el gobernador de la cárcel. El carcelero le entrega las cartas y despachos; uno de ellos desvela la llegada del ministro. Eso le hace estremecerse y llegar a la conclusión de que debe acelerar la muerte de Florestán (Ha! Ha! Ha! Welch ein Augenblick!... Ah! ¡Ah! ¡Ah!¡Qué momento!) antes de que llegue el ministro. Es el momento de hablar con Rocco (Komm näher! Jetzt, Alter…¡Tú, viejo! ¡Acércate!) y proponerle matar a Florestán cuanto antes; las reticencias del carcelero acaban convirtiéndose en una negativa para matar al prisionero.

Ambos salen y la escena está sola en brevísimos instantes pues aparece Fidelio…o, en la soledad y con el sentimiento desbordado, Leonore. La soprano interpreta un aria intimista en la que la ira inicial se transforma en esperanza a la hora de llegar hasta su marido (O komm, erhell mein Ziel, sei's noch so fern…¡Oh, ven! Ilumina mi meta). Marzelina le solicita a su padre que saque a los prisioneros y vean la luz del sol y respiren aire fresco. Rocco se muestra reacio pero acepta la petición de su hija. Van abriendo las puertas de los calabozos mientras los prisioneros agradecen el favor (O, welche Lust! …¡Qué delicia!) y soñando con la libertad. En un aparte, Rocco y Fidelio hablan (Noch heute? noch heute?...Hoy mismo?). El carcelero le revela que puede acompañarle hasta el calabozo secreto pero, a su vez, le añade que debe ayudarle a cavar la tumba del prisionero: no está muerto pero Pizarro irá a matarlo puesto que él se ha negado a ello. Durante todo el dúo se observa la gravedad en el tono de Rocco mientras que Fidelio se muestra apesadumbrado aunque ello no vaya en perjuicio de la calidad de la música en relación al tema en cuestión: el dolor de un deber injusto, duro (Rocco) y el penar de ayudar a cavar la tumba del marido (Fidelio aunque en su rol de Leonore). En ese instante irrumpe Marzelina para advertir el regreso furioso del gobernador Pizarro, advertido de la salida de los prisioneros. Rocco intenta rebajar la cólera del alcaide diciéndole que se preocupe del otro ya que dejar salir a los presos no le va a convencer (Des Frühlings Comen…La llegada de la primavera). A una orden del alcaide, los presos regresan tristes a la realidad de sus celdas (Leb wohl, ¡Adiós, tibia luz) mientras que exige a Rocco que cumpla, de una vez por todas, con su obligación.

Acto II: Celda de Florestán

La introducción nos envuelve en la oscuro y húmedo calabozo donde está exhausto y desesperado el prisionero Florestán. No es un preso violento, sólo una persona encarcelada por osar decir la verdad (In des Lebens Frühlingstagen… En los días de la primavera). En su aria se revela su resignación ante el sufrimiento pero con la “consolación” de quién cumplió con su deber. Su último pensamiento es para su mujer Leonore (Und spür' ich nicht linde… ¿No siento el murmurar…) a la que ve como un ángel que le conducirá “hasta el reino de los cielos”. En ese momento aparecen Rocco y Fidelio en la celda. Se ponen a realizar su trabajo aprovechando que duerme el preso. Fidelio trabaja pero no para de mirar a Florestán mientras Rocco le pregunta porque duda de hacer su trabajo (Nur hurtig fort… Cavemos rápidamente). Se despierta el prisionero. La conversación que se entabla entre ellos está salpicada de tremenda dureza. En primer lugar, el preso consigue la revelación que perseguía respecto al gobernador de la cárcel; en segundo lugar pide a Rocco que vaya a Sevilla para buscar a Leonore (él desconoce que su mujer está a su lado) y, por último, un acto de piedad, y dejarle beber aunque sea un poco. El carcelero accede a darle algo de vino y se lo encomienda a Fidelio, es la primera vez que se ven los ojos si bien el preso no la reconoce. El agradecimiento de Florestán es sincero (Euch werde Lohn in bessern Welter… Seréis recompensados) mientras Rocco le revela que nunca dejó de sentirse conmovido por su sufrimiento.

Aparece Pizarro con el objetivo de matarlo (Er sterbe!...¡Qué muera!)y, antes de eso, que conozca el nombre del vengador. En el momento en el que se apresta a disparar al preso se pone de por medio Fidelio ante el enojo del gobernador y la sorpresa de Rocco…que acaba siendo mayo cuando ella revela su verdadera identidad: ella es Leonore (Töt erst sein Weib!...¡Mata primero a su mujer!). En el momento en que Pizarro, desafiado ante la misma Leonore, se decide también a matarla, un ruido lejano anuncia la llegada del ministro. En el momento en que Jaquino aparece para avisar de la presencia ministerial observa la felicidad y la confianza de Leonore y Florestán, la desesperación cargada de ira de Pizarro y las ganas del carcelero de abandonar a “semejante tirano”. Con todo, Florestán no está muy convencido pero Leonore le acaba convenciendo de que tendrán a Rocco a su favor ante el ministro y eso bastará para la libertad. Ante semejante felicidad no es extraño ese breve dúo (O, namenlose Freude!... ¡Oh, indecible felicidad!) en el que el amor inunda cada nota entre la esposa salvadora y el pobre prisionero que ninguna esperanza tenía hasta un poco antes. Rocco, que reaparece en escena, les reclama para que salgan de la celda y suban las escaleras hasta la plaza de la prisión. El pueblo aclama la presencia del que consideran el salvador. El ministro, Don Fernando, anuncia que su llegada tiene el fin de conocer las miserias de los prisioneros y ver si puede ayudar. En ese momento, Rocco aparece junto a Florestán y Leonore para presentárselos al mandatario a pesar de las quejas de Pizarro. Don Fernando se queda turbado al ver al preso político, al que creía muerto. El carcelero aprovecha, ante todos los presentes, para elogiar a Leonore por el inmenso trabajo de llegar hasta su marido para salvarlo de la muerte (der Frauen Zierde fuhr' ich vor…Os presento a la perla de las mujeres) mientras Marzelline se queda atónita al saber la realidad. Don Fernando, impresionado por el tremendo valor de Leonore le entrega las llaves de la libertad para que libere las cadenas de Florestán. Mientras que el pueblo alaba a Dios por semejante dicha, Leonore libera a su marido (O Gott, o welch ein Augenblick!... ¡Oh Dios, qué momento!). El final de la ópera es bellísimo no solamente por la música sino también por el mensaje cargado de elogio hacia la mujer que salvó la vida de su marido… y por el amor hacia Florestán el que guió los esfuerzos de Leonore (Wer ein holdes Weib errungen).

Falstaff


Falstaff de Giuseppe Verdi
Acto I
Sir. John Falstaff, esta con sus “compañeros malos” Bardolfo y Pistola. Cuando el Dr. Caius entra a acusar a los tres de haberle robado, Falstaff lo desmiente. Luego reprende a sus amigos por el hecho de ser incapaces de pagar la cuenta. Buscando mejorar su fortuna, Falstaff planea cortejar a dos matronas ricachonas, Alice Ford y Meg Page. Para conseguirlo les manda cartas de amor a ambas, pero sus secuaces deciden éticamente prohibirle el envío de las cartas.
Falstaff se las da entonces a un paje y sermonea a sus compinches sobre el honor, mientras los lleva hacia la posada. En el jardín, Alicia y su hija, Nannetta, hablan con Meg y Dame Quickly, pronto descubren que Falstaff les ha enviado cartas idénticas. Indignadas, resuelven castigarlo; luego se retiran mientras llega Ford junto a Caius, Fenton, Bardolfo y Pistola, todos advirtiéndole sobre las intenciones de Falstaff. Brevemente, en la soledad, Nannetta y Fenton se besan hasta que regresa su madre, tramando enviar a Quickly en búsqueda de Falstaff para arreglar un encuentro con Alice. Luego Nannetta y Fenton son interrumpidos nuevamente por Ford, quien también planea visitar a Falstaff. En cuanto reaparece la mujer, todos se comprometen a bajarle los humos a Falstaff.
Acto 2
En la posada, Falstaff acepta la fingida penitencia de Bardolfo y Pistola por haberse amotinado. Pronto llega Quickly para anunciarle al caballero (Falstaff) que tanto Alice como Meg correspondieron con su carta. Luego de arreglar un encuentro con Alice, Falstaff recompensa a Quickly con una miseria . El siguiente en visitarlo es Ford, disfrazado de “Master Brook” y pretendiendo una pasión no correspondida por Alice. Empeñado en acabar con la virtud de la mujer, Falstaff hace presunción de que él ya ha planeado una cita con ella. Ford, incapaz de creer lo que acababa de oír, jura vengar su honor. Recobrando su compostura cuando Falstaff regresa, se marchan ambos tomados del brazo.
En la casa de Ford, Quickly le cuenta a Alice y Meg sobre su encuentro con el caballero en la posada. Nannetta comparte la alegría del momento pues su padre le ha prometido su mano a Caius. Las mujeres la tranquilizan antes de desaparecer de escena, a excepción de Alice, quien se encuentra sentada rasgando un laúd mientras llega su gordo pretendiente. Recordando sus días de juventud como paje esbelto, es interrumpido cuando Quickly anuncia la llegada inminente de Meg. Falstaff salta detrás de un biombo, y Meg corre a anunciar que Ford está en camino y se encuentra sumamente furioso. Quickly confirma lo anunciado, y mientras Ford y sus hombres registran la casa, Falstaff se refugia entre la ropa de un canasto de lavandería. Escondidos detrás de un biombo, Nannetta y Fenton llaman la atención con el sonido de sus besos. Mientras Meg y Quickly silencian el llanto de Falstaff, Ford se acerca sigilosamente hacia el biombo, golpea y hace una breve pausa para reprender a los amantes mientras continúa la búsqueda en las escaleras. Alice ordena a los sirvientes que lleven el cesto de la ropa hacia el Thames y que luego llevasen a su marido a la ventana para que éste viera cómo Falstaff caía al turbio río.

Parsifal


Parsifal
es una ópera en tres actos al que su creador Richard Wagner llamó «Festival sagrado». Esta ópera se basa en el poema épico medieval (del siglo XIII) Parzival de Wolfram von Eschenbach, sobre la vida de este caballero de la corte del Rey Arturo y su búsqueda del Santo Grial.
ACTO I:
En un bosque cerca del castillo de Monsalvat, el hogar de los Caballeros del Grial, Gurnemanz, uno de los Caballeros del Grial, despierta a sus jovenes caballeros y los lleva a orar. Él nota el acercamiento de Amfortas, y este le pide a al caballero líder noticias sobre la salud del Rey. Amfortas le pide a Gurnemanz que le explique como se pueden curar las lesiones del Rey, pero antes de que pueda hacerlo, una mujer salvaje, Kundry, aparece. Ella le ofrece una cura para el dolor del Rey que trajo de Arabia y luego se derrumba, agotada. Amfortas, el rey de los caballeros de Grial, llega en una camilla. Pregunta por Gawain, sólo para que le digan que este caballero se fue sin su permiso. Enojado, Amfortas dice que este tipo de irrespetualidad fue lo que llevo al reino de Klingsor a su caída. Luego, recibe la poción de Kundry, y trata de darle las gracias, pero ella responde, incoherentemente, que las gracias no lo ayudarán y le dice que se vaya a bañar. El Rey se va, y los aprendices cuestionan a Kundry recelosamente. Gurnemanz les dice a ellos que Kundry ayuda con frecuencia a los Caballeros de Grial, pero que aparece y desaparece cuando quiere. Cuando le pregunta a ella porque no se queda a ayudar, ella responde que nunca ayuda. Los aprendices piensan que es una bruja y dicen que si ella es tan útil, ¿por qué no encuentra a la lanza santa por ellos? Gurnemanz dice que ese está destinado a ser el trabajo de otro. Él les dice que Amfortas fue el guardián de la lanza, pero que la perdió cuando fue seducido por una atractiva mujer en el dominio de Klingsor. Klingsor apuñalo a Amfortas con la lanza, esa es la herida que causa el sufrimiento de Amfortas y no se va a curar.
ACTO II
El segundo acto comienza en el castillo de Klingsor, en donde Klingsor pide a su sirviente que destruya al niño que se extravió en su dominio. Él la llama: HellRose, Herodias, Gunddrigga y, por último, Kundry, transformada aquí en la temible y hermosa mujer que sedujo a Amfortas. Ella se despierta de su sueño y se resiste inicialmente a Klingsor, burlándose de el, pero pronto cae en su hechizo. Klingsor llama a los caballeros de su dominio para que ataquen al niño, pero sólo puede ver que están muertos. Él ve al niño entrar en su floreado jardín y llama a Kundry para que lo busque, pero ella ya se ha ido. El niño se encuentra en un jardín rodeado de hermosas y seductoras flores-doncellas. Lo llaman y se entrelazan a su alrededor, felicitándolo por matar a sus amantes y por resistirse a sus encantos. Ellas se pelean entre sí para ganar su amor, pero se quedan sorprendidas cuando una voz llama al muchacho por su nombre: Parsifal. Parsifal de pronto recuerda que este es el nombre que su madre utilizaba cuando estaba en sus sueños. Klingsor aparece y le tira la lanza a Parsifal, pero el niño santo la captura y destruye a Klingsor y a su Reino, haciendo el signo de la Cruz con la lanza. Cuando se va, le dice a Kundry que ella sabe donde lo puede encontrar.
ACTO III
El tercer acto se desarrolla de nuevo en el Reino de Grial, unos años más tarde. Gurnemanz, ahora anciano y jorobado, oye un llanto fuera de su refugio y descubre a Kundry inconsciente. La revive, utilizando el agua de la Santa Primavera, pero ella sólo dice la palabra "servir". Gurnemanz se pregunta si hay algún significado de que ella haya aparecido en este día especial. Luego, se da cuenta de que una figura vestida con una armadura completa se acerca. No puede ver quién es porque el extraño lleva un casco, y no habla. Por último se quita su casco y Guremanz reconoce al chico que le disparó a Kundry, y luego se da cuenta que la lanza que lleva es la Lanza Santa. Parsifal le cuenta su deseo de regresar Amfortas. Él le cuenta su viaje, deambulando durante años incapaz de encontrar el camino de vuelta a Grial: fue forzado a luchar, pero nunca utilizo la lanza en sus batallas. Gurnemanz le dice que el hechizo que prevenía a Parsifal encontrar su camino ya fue retirado, pero que en su ausencia Amfortas se negó a revelar el Grial, y que Titurel murió. Parsifal es superado por el remordimiento, culpándose a sí mismo por estos hechos lamentables. Gurnemanz le dice que hoy es el día de los ritos funerarios de Titurel, y que Parsifal tiene que cumplir un gran deber. Kundry le lava los pies a Parsifal y Gurnemanz lo rocia con agua de la Santa Primavera, reconociéndolo como un santo puro, ahora iluminado por la compasión, y como el nuevo Rey de los Caballeros de Grial. Parsifal comenta sobre la belleza del prado y Gurnemanz le explica que hoy es Viernes Santo, el dia que todo el mundo es renovado. Parsifal le da su bendición a Kundry. Una vez más se desplazan hacia el Hall de Grial. Llevan a Amfortas ante el Grial y ante el ataúd de Titurel. Llora sobre su padre muerto, ofreciéndole el resto de sus sufrimientos, y desea unirse a él en la muerte. Los Caballeros de Grial le dicen a Amfortas con enojo que abra el Grial de nuevo para ellos, pero Amfortas les dice que nunca va a abrir el Grial y invita a los caballeros a matarlo. En este momento, Parsifal llega y dice que sólo un arma puede realizar esta tarea: con la lanza cura la herida de Amfortas y lo perdona. Él le regresa la lanza al cuidador de los caballeros de Grail y una vez mas abre el Grial. Todos se arrodillan ante él y Kundry, liberado de su maldición, cae sin vida al suelo.

Lohengrin


Lohengrin
es una ópera romántica en tres actos con música y libreto de Richard Wagner. Fue estrenada en Weimar el 28 de agosto de 1850.
Lohengrin fue un éxito inmediato. Se la considera la más «italiana» de las óperas wagnerianas, incluso se acostumbra a interpretar en concierto escenas y fragmentos de la ópera. Así, las partes más conocidas son los preludios del primer y tercer acto, el aria final de Lohengrin In fernem Land y la marcha y coro nupcial, que también se interpreta tradicionalmente en las bodas en algunos países occidentales.
Argumento
El drama tiene lugar en el siglo X sobre los antecedentes de que Elsa, hija del difunto duque de Brabante es acusada de haber matado a su hermano para conseguir el trono. Llega Lohengrin, vestido con esplendorosa armadura plateada, en una barca halada por un cisne blanco. Lohengrin, el caballero en vestidura blanca, símbolo de la pureza y las nobles intenciones salva a Elsa de la conspiración urdida por sus enemigos. Luego de largos pasajes, demuestra la pureza de la joven y llegan a la boda después de que él le ha pedido el privilegio de conservar su secreto origen y motivaciones. Las intrigas de los enemigos, símbolo de las mundanas pasiones, consiguen que Elsa incumpla su promesa y pida la revelación del secreto:
Pero entonces se deshace el encanto de su unión con Elsa. Hecha la revelación, él debe partir. El Santo Grial llama a su mensajero y el cisne reaparece sobre el río. Se aleja en la barca ahora halada por la paloma del Santo Grial que reemplaza al cisne que en realidad había sido Godofredo, el hermano de Elsa víctima de un encantamiento de Ortruda, la implacable y ambiciosa enemiga de Elsa; ella muere al saberse abandonada del héroe en quien no supo confiar.La historia narra un pasaje de la vida de Lohengrin, caballero del Grial e hijo de Perceval (o Parsifal), que viaja al reino de Brabante a orillas del Escalda, reino de Heinrich I (Enrique I el Pajarero), para defender a la princesa Elsa, acusada de un crimen que no cometió por la hechicera Ortrud y su marido, el usurpador Telramund.Elsa se enamora del misterioso caballero que apareció para defenderla y Lohengrin pide su mano con la condición de que nunca le pregunte ni su nombre ni su origen. Elsa acepta pero las intrigas de Ortrud logran perturbarla tanto que en la noche de bodas rompe su promesa.
Defraudado, Lohengrin explica quién es y de dónde viene y, por ello, está obligado a dejar esas tierras y volver a su lugar de origen como llegó: transportado por un cisne blanco y solo. Antes devuelve al verdadero heredero de Brabante, el hermano de Elsa, desintegrando la maldad de Ortrud y su consorte, pero Elsa cae exánime.

Nabucco


Nabucco de Giuseppe Verdi
Acto I - Jerusalén
Dentro del templo. Los Levitas y la gente se lamentan por el desgraciado destino de los judíos, luego de haber sido derrotados por el Rey de Babilonia Nabucco, quien se encuentra ahora en las puertas de la ciudad. El cura principal Zaccaria anima a sus seguidores. Los judíos han capturado a un importante rehén para mantenerse a salvo, la hija de Nabucco, Fenena, a quien Zaccaria unió en matrimonio con Ismaele, sobrino del Rey de Jerusalén. Sin embargo, Ismaele promete a Fenena su libertad, pues tiempo atrás en Babylonia él había sido tomado como rehén y fue ella quien lo liberó, pues estaba muy enamorada del joven. Ambos están organizando su vuelo cuando Abigaille, una supuesta hija de Nabucco, llega al templo encabezando una gran tropa de babilonios. Ella también está enamorada de Ismaele, y amenaza con contarle al padre de Fenena de su plan de escape con un extranjero; y al final, Abigaille declara que mantendrá silencio si Ismaele renuncia a Fenena. Pero él se rehúsa a aceptar el chantaje. Nabucco, a la cabeza de su ejército, irrumpe en escena, habiendo decidido saquear la ciudad. En vano Zaccaria, blandiendo una daga sobre la cabeza de Fenena, intenta detenerlo; Ismaele interviene y entrega en mano a Fenena, sana y salva, a su padre.
Acto II - El malvado
En la corte de Babilonia. Abigaille se ha enterado de un documento que revela su verdadera identidad como esclava: por lo tanto, los babilonios se equivocan al creer que ella es una heredera al trono. Nabucco, ocupado en una batalla, ha nombrado a Fenena como princesa regente de la ciudad, lo cual provoca que el odio de Abigaille aumente. El sumo sacerdote de Belo, aliado de Abigaille, le dice que Fenena está liberando a todos los esclavos hebreos. Abigaille aprovecha la oportunidad y se contempla tomando el trono de Nabucco. Zaccaria, mientras tanto, anuncia alegremente al pueblo que Fenena, enamorada de Ismaele, se ha convertido a la fe hebrea. Abdallo, un antiguo consejero del rey y de Fenena, le revela a ella las ambiciones de Abigaille y le avisa que debe volar para escapar de la ira de su hermanastra. Pero no hay tiempo. Abigaille llega junto a sus magos, el sumo sacerdote y una multitud de babilonios. Pero inesperadamente, también llega Nabucco, coloca su corona firmemente en su cabeza y maldice al Dios de los Judíos. Luego amenaza con matar a Zaccaria. Fenena revela su conversión al judaísmo, pero el la fuerza a arrodillarse ante él adorándolo no como un rey sino como un dios. El Dios de los Judíos le lanza un rayo y Nabucco, aterrado, cae en agonía, mientras que Abigaille se coloca la corona sobre su cabeza.
Acto III - La profecía
Los jardines flotantes de la corte de Babilonia. Abigaille en el trono recibe honores de todas las autoridades del reino. Nabucco intenta en vano recuperar el trono, pero es detenido por los guardias. En el diálogo siguiente entre ambos, Abigaille, tomando ventaja de la inestable condición mental de Nabucco, le hace poner a él su sello real en un documento que condena a los judíos a muerte. En un momento de lucidez, Nabucco se da cuenta de que ha condenado también a su amada hija Fenena y ruega por su salvación. Pero Abigaille hace pedazos el documento que afirma que ella es una esclava y se declara a si misma como única hija y por lo tanto, heredera al trono. Luego ordena a los guardias encarcelar a Nabucco. A orillas del Eufrates, los hebreos invocan su patria lejana y su tierra y, una vez más Zaccaria intenta consolar a su pueblo con una profecía que los alienta en su fe.
Acto IV - El ídolo roto
Desde su prisión Nabucco ve a Fenena arrastrada hacia la muerte junto con los otros judíos. En su desesperación, se vuelve hacia el Dios de los hebreos, convirtiendo su fe. Cuando Abdallo y un grupo de soldados aún fieles al rey ven como Nabucco recupera su fuerza y sus sentidos, deciden revelarse liderados por el antiguo rey. En los jardines flotantes se está tocando una marcha funeraria: los hebreos condenados a la muerte están llegando. Zaccaria bendice a Fenena, un mártir. Pero Nabucco irrumpe la ceremonia, el ídolo Belo cae al suelo destrozado, y todos los prisioneros son liberados. Una vez más Nabucco se sienta en el trono. Abigaille, muriendo a causa del veneno ingerido a conciencia, pide el perdón de Fenena y predice su casamiento con Ismael. Zaccaria profetiza el dominio de Nabucco sobre todos los habitantes de la tierra.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Flauta Magica


La flauta mágica (Die Zauberflöte, en alemán) fue estrenada en el Theater an der Wien de Viena, el 30 de septiembre de 1791 bajo la dirección del propio Mozart, apenas dos meses antes de su muerte. El singspiel es un tipo de ópera popular cantada en alemán, donde se intercalan partes habladas.Cuando Mozart estrenó La flauta mágica tenía treinta y cinco años y sólo le quedaban dos meses de vida.
Argumento
Acto I
Cuadro 1º: En las Tierras Rocosas
Papageno
El Príncipe Tamino llega hasta tierras rocosas perseguido por una serpiente. Ha perdido su arma y ruega por su vida hasta que se desmaya ("Zu Hilfe! Zu Hilfe!"). Pero enseguida es salvado por las Tres Damas (Die Drei Damen) que matan al monstruo. Al ver al joven se enamoran de él, pero le abandonan con la promesa de volver de nuevo. Tamino se despierta, aturdido, junto a la serpiente, cuando oye un silbar. Papageno, un ser mitad pájaro y mitad persona, con una gran jaula a sus espaldas, se le acerca cantando ("Der Vogelfänger bin ich ja").Cuando Tamino habla con él le pregunta quién es. Es el pajarero de la Reina de la Noche (Die Königin der Nacht), quien le da comida a cambio de pájaros. Hablando Tamino cree que Papageno mató a la serpiente y que le salvó. Papageno sobre esto no le dice nada. En este momento se oye la voz de las Tres Damas que, al ver que Papageno ha mentido, le cierran la boca con un candado de oro. Al dirigirse a Tamino le entregan un retrato de una bella joven. Si él no permanece indiferente, fama, honor y felicidad le darán por recompensa.
En la intimidad, Tamino muestra con su canto cuanto le gusta el retrato de la joven ("Dies Bildnis ist bezaubernd schön"). No sabe quién es la retratada, pero sabe que le enamora.
Las Tres Damas aparecen ante Tamino y le dicen que la Reina escuchó su canto y ha querido que sea él quien rescate a su hija. Es Pamina, la hija de la Reina de la Noche, y está secuestrada por un demonio llamado Sarastro, que vive en un castillo muy bien vigilado. Entonces, decidido, Tamino se propone salvar y liberar a Pamina. Reina de la Noche, canta delicada y completa aria de tres tiempos distintos ("Oh zittre nicht, mein lieber Sohn!") persuade a Tamino para que la rescate y, a cambio, dejará que se quede con ella para siempre.
Tamino, se encuentra con Papageno en el camino, que no puede hablar por el castigo ("Hm, hm, hm"). Entonces aparecen las Tres Damas, que liberan a Papageno de su castigo, pero éste no debe mentir nunca más: el castigo debe servir de advertencia! A Tamino le ofrecen una flauta mágica de oro, que modifica el estado de ánimo de aquel que la escuche, hace más feliz a los hombres, al triste le vuelve alegre y al soltero enamorado. Papageno debe acompañar a Tamino, le regalan unas campanillas de plata mágicas que le protegerán con su sonido. Se despiden de éstos diciéndoles antes que para guiarse y encontrar el castillo han de seguir a tres muchachos, los jóvenes, bellos, nobles y sabios.
Cuadro 2º: En la Habitación con Jeroglíficos del Palacio de Sarastro
Unos esclavos y Monostratos entran con Pamina, la sujetan y la atan. Esta intenta evitar a Monostratos, quien la acosa y la desea. Se acerca a ella sin saber con que intenciones ("Du feines Täubchen, nur herein!"). En ese momento entra Papageno que encuentra a Pamina junto al negro Monostratos. Los dos se asustan por la extraña apariencia del otro, y escapan, pero Papageno regresa y se presenta ante Pamina y le dice que hay un príncipe enamorado de ella que la va a rescatar por encargo de su madre la Reina. Ambos canta un dúo sobre la necesidad que sienten de amor en las vidas antes de salir ("Bei Männern, welche Liebe fühlen").
Cuadro 3º: En el Bosque ante el Palacio de Sarastro
Tamino es conducido por los tres muchachos hasta el palacio de Sarastro, le dicen que sea firme, paciente y callado. El templo tiene tres puertas, la puerta de la Sabiduría, en el medio, a la derecha la de la Razón, y a la izquierda la de la Naturaleza. Entra por la puerta de la Sabiduría porque las otras le impiden pasar, Atrás! (Zurück!). Se presenta ante él un orador con el que habla y le pregunta, pero lo que responde le crea mucha confusión ("Zum Ziele hin führt dich diese Bahn")le dice que Sarastro no es malvado,que lo que hace es proteger a Pamina, pero que nada puede decir más por un juramento. Tamino, que lo que quiere es encontrar a Pamina, empieza a tocar su flauta, cuyo sonido atrae a los animales del bosque. Al tocar la flauta se oye la melodía que siempre toca Papageno ("Wie stark ist nicht dein Zauberton").
Pamina y Papageno buscan también a Tamino y oyen su flauta. Monostatos, al oír a Papageno, aparece e intenta atraparles. Llama a sus esclavos que vienen con cadenas, pero Papageno utiliza el regalo de las Tres Damas y con sus campanillas les detiene y les hace bailar y cantar ("Schnelle Fuesse, rascher Mut").
Ahora se oyen trombones y Sarastro es anunciado por un coro invisible ("Es lebe Sarastro, Sarastro lebe!"). Entra de forma triunfal, con sus sacerdotes y montado en un carro tirado por seis leones. Pamina le implora que le perdone su huida, ella quería escapar de Monostatos, quien le estaba acosando. Sarastro todo esto ya lo sabía, y sabe además que está enamorada de Tamino. Si sigue con su madre perderá su felicidad, dice Sarastro, ese es el motivo de su secuestro, la Reina no debe cumplir ya la función de madre, sobrepasa la esfera que le corresponde.
Tamino entra sujetado por Monostatos y los dos jóvenes se reconocen y pronto se abrazan fuertemente, lo que provoca la furia de Monostatos que los separa inmediatamente y ruega a su señor que los castigue. Sarastro, imparcial, sentencia un castigo de setenta y siete azotes, pero sobre Monostatos, al cual se lo llevan sus sacerdotes. Para terminar ordena que acompañen a Papageno y a Tamino al templo de las pruebas, con las cabezas cubiertas con sacos, para ser iniciados.
Acto II
Cuadro 1º: Un bosque con palmeras
Sarastro y sus sacerdotes, en una procesión solemne, se reúnen en su templo ("Ihr Eingeweihten der Goetter Isis und Osiris"). Debaten la posibilidad de acoger a Papageno y a Tamino e iniciarles en sus prácticas. Todos aceptan la propuesta, pero deberán ser virtuosos y superar una serie de pruebas. En este momento canta Sarastro el aria con coro ("O, Isis und Osiris") rogando a los dioses que los fortalezcan con virtudes y los acojan en caso de que deban morir.
Cuadro 2º: En una sala, de noche, con tormenta
Tres sacerdotes conducen a Tamino y a Papageno hasta la sala donde se harán las pruebas, y le quitan los sacos. Tamino y Papageno entablan una conversación en la que suenan unos truenos sobre los que Papageno siente mucho temor. Después entran unos sacerdotes con antorchas con los cuales Tamino sentencia que estaría dispuesto a dar su vida por la amistad y el amor y someterse a pruebas por ello. Sobre esto Papageno no está muy de acuerdo. Él es un hombre primitivo (Ich bin so ein Naturmensch) y hasta que no le aseguran una mujer joven y bella, a Papagena, no acepta. Pero debe prometer no hablar con ella si la ve. Tienen que permanecer en silencio, y no hablar con ninguna mujer. En este dúo se detallan las principales motivaciones de la prueba ("Bewahret euch vor Weibertuecken").
Los tres sacerdotes abandonan la sala y les dejan en la oscuridad. En ese momento, aparecen Las Tres Damas del suelo y se cantan el quinteto ("Wie? Wie? Wie?") que los intentan convencer que este no es un buen lugar. Papageno no para de preguntar a Tamino si lo que dicen es verdad, pero Tamino, que es fuerte, no piensa en lo que puedan decir. Ellas insisten en que la Reina de la Noche se dirige hacia el templo, mientras que Papageno se desmaya. Pero se oyen a los sacerdotes que las expulsan hasta que desaparecen por el suelo. Entran estos y se llevan a Tamino. A Papageno le hacen levantarse para poder seguir guiándole.
Cuadro 3º: Un jardín Tamino y Pamina, acuarela de Max Slevogt
Pamina se encuentra dormida bajo la luz de la luna. Entonces entra Monostratos y canta su aria sin que nadie le vea ("Alles fühlt der Liebe Freuden") en la que se lamenta de su posición comprometida. No puede amar a un ser tan hermoso como la luna porque lo negro es feo. Se acerca a Pamina, pero la Reina de la Noche surge del suelo. Pamina se despierta y Monostratos se esconde. La Reina se enfurece al ver que Tamino se ha puesto del lado de Sarastro, y pide venganza por ello. En el aria más famosa de la ópera ("Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen") expresa que se siente engañada, obliga a Pamina que mate a Sarastro con la amenaza de abandonarla para siempre. Le da el cuchillo a su hija para que asesine a Sarastro y se marcha enfurecida. Monostratos sale de su escondite y decide vengar a Sarastro pidiendo que se case con él, pero Pamina se niega. Llega Sarastro para consolar a Pamina y tomar justicia, a la manera que se tiene dentro de esos muros, que no conocen venganza ("In diesen heil'gen Hallen").
Cuadro 4º: En la sala de las pruebas
Tamino y Papageno siguen superando las distintas pruebas impuestas. En este momento, se enfrentan a la prueba del silencio, pero Papageno no calla. Surge del suelo una mujer vieja y fea que ofrece agua a Papageno, que no para de hablar con ella y descubre que tiene 18 años y dos minutos, y además tiene un amante, el mismo Papageno. Cuando va a preguntar el nombre de la anciana un trueno suena y la vieja desaparece. Los muchachos llegan para traerles comida y sus instrumentos. Entregan a Tamino su flauta y a Papageno sus campanillas y desaparecen. Tamino toca la flauta mientras Papageno come y bebe. Aparece Pamina al sonido de la flauta, que, al no obtener respuesta alguna por parte de Tamino piensa que no le quiere y muy herida canta su bellísima aria ("Ach, ich fühl's, es ist verschwunden"), es el momento más solemne de toda la obra.
Cuadro 5º: Una gran sala abovedada, en el interior de una pirámide
Sarastro, junto con el coro de los sacerdotes, inician un ritual ("O, Isis und Osiris, welche Wonne"). Tamino, frente al gran sacerdote, escucha sus palabras. Entonces entra Pamina con un saco en la cabeza acompañada por los sacerdotes junto a Tamino. Sarastro le quita el saco. No cesa de preguntar por Tamino que esta a su lado, pero Tamino no habla con ella. En este quinteto se relata la historia ("Soll ich dich, Treuer, nicht mehr sehn?"). Han de separarse y los dos lo aceptan porque les prometen que volverán a encontrarse.
Cuadro 6º: Jardín pequeño
Papageno está solo y perdido en la sala donde se realizan las pruebas. No encuentra la salida, siempre le dicen Atrás! (Zurück!). Al acercarse a un sacerdote este le critica que su comportamiento merece un castigo, pero los dioses benignos se lo perdonan. A cambio nunca sentirá las alegrías de los iniciados. Papageno se conforma con un vaso de vino, que le es concedido, y con una muchacha ("Ein Maedchen oder Weibchen wuenscht Papageno sich!") que le haga caso y le quiera. Cantando encuentra a su mujer pero es la misma anciana que le pide su eternidad. Él accede con desgana, porque si no vivirá encarcelado sin una amiga y sin vivir en el mundo que tanto le gusta. En ese momento, ella se convierte en una hermosa joven, Papagena, pero la pierde, porque se acerca un sacerdote, aún no es digno de ella, le dice. Papageno se hunde en la tierra porque no quiere hacer caso al sacerdote.
Cuadro 7º: Un jardín
Los tres muchachas anuncian la llegada de la mañana y hablan de Pamina ("Bald prangt, den Morgen zu verkuenden!"). Pamina, al creerse rechazada por Tamino, decide suicidarse. Apunto está, pero los jóvenes genios la salvan a tiempo, y le piden que tenga paciencia (Ha, Unglückliche, halt ein!)
Cuadro 8º: Dos montañas, una arroja fuego y la otra agua
Dos hombres con armadura traen a Tamino para que supere las pruebas de agua y fuego. Antes de la prueba, Pamina aparece dispuesta a verle ("Der, welcher wandert diese Strasse voll Beschwerden"). Deciden que como Pamina no teme a la muerte es digna de ser iniciada. Ambos se dan la mano. Tamino toca la flauta para poder atravesar la columna de fuego. Entran y salen de esta. Tamino vuelve a tocar al flauta y se dirigen a la montaña que arroja agua. Entran y salen de esta. Aparece después la entrada a un templo muy iluminado y desde dentro se oyen gritos de triunfo y alegría por la pareja ("Tamino mein! O welch ien Glueck").
Cuadro 9º: Pequeño jardín
Papageno, al ver que ha perdido a Papagena, la busca desesperadamente cantando y tocando su silbato ("Papagena, Papagena, Papagena!"). Decide ahorcarse. Con una cuerda se acerca a un árbol. Pide que se apiaden pero no se oye nada. Se dispone a colgarse resignado. Los tres muchachos le detienen y le aconsejan que toque sus campanillas. Es el famoso dúo, donde se encuentra con su amada Papagena, con la que decide tener muchos hijos Papagenos.
Cuadro 10º: Subterráneos del templo
La Reina de la Noche, junto con Monostatos, el que se le ha unido, surgen del suelo y en silencio ("Nur stille, stille, stille, stille!") intentan atacar el poder de los sacerdotes y de Sarastro entrando en el templo. La Reina le ha prometido a Monostatos su hija y este le enseña el camino. Se oyen ruidos, son los sacerdotes, que los vencen con truenos y rayos. La Reina de la Noche y Monostatos son expulsados, se los traga la tierra. Sarastro convoca el reino de la luz y el reino de la verdad. La belleza y la sabiduría han sido coronadas para siempre en aquel bello lugar.

madama Butterfly


Madama Butterfly es una ópera en tres actos (originalmente en dos actos) con música de Giacomo Puccini y libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica basado en la obra para teatro de David Belasco, quien a su vez se inspiró en el libro de
Pierre Loti, Madame Chrysanthéme.
La ópera fue estrenada el 17 de febrero de 1904 en Milán, obteniendo muy mala recepción por parte de público y crítica.
La versión revisada que conquistó a la audiencia se estrenó en Brescia el 18 de mayo de 1904.
Argumento
Acto 1
Transcurre en Nagasaki, a finales del siglo XIX o principios del XX.
Mientras está destinado a bordo del navío USS Abraham Lincoln , F. B. Pinkerton, oficial de la marina estadounidense por intermedio del casamentero Goro consigue a la quinceañera Cio-Cio-San en matrimonio.
Para Cio-Cio-San ( Madama Butterfly) es un casamiento de por vida, pero para Pinkerton sólo una aventura fuera de su país. Durante el casamiento el tío bonzo (monje budista) de Butterfly aparece y la maldice por traicionar las costumbres niponas. Su familia entonces la reniega.
Butterfly y Pinkerton tienen su apasionada, primera noche de amor (dúo Vogliatemi bene)
Acto 2
Pinkerton ha regresado a Estados Unidos prometiendo retornar. Butterfly y su criada Suzuki lo esperan inútilmente, Butterfly confía en que volverá (aria Un bel dí vedremo).
El cónsul americano llega con la noticia que Pinkerton no lo hará y Butterfly destrozada le muestra el hijo que ha nacido en su ausencia y que las dos han criado con la esperanza del retorno.
El cónsul promete informar a Pinkerton del asunto y aconseja a Butterfly que vuelva a casarse con Yamadori, un príncipe que la pretende.
Suena el cañón del puerto informando que atraca un navío, es el barco de Pinkerton y Butterfly renace esperanzada.
Las dos mujeres y el niño se preparan a esperar su llegada (Coro a boca cerrada).
Acto 3
Pinkerton ha regresado sólo de visita al Japón con su legítima esposa norteamericana Kate. Al enterarse de la existencia del hijo deciden recogerlo para criarlo en los Estados Unidos.
la desolada Butterfly se lo entrega no sin antes despedirse (Tu piccolo Iddio). Luego se retira a sus habitaciones y comete seppuku (suicidio ritual japonés).En el desgarrador final, la geisha moribunda siente la voz de Pinkerton llamándola "Butterfly....Butterfly!".

BIENVENIDO A LA OPERA

La Opera es un drama cuyos diálogos son cantados (aunque pueden incluir fragmentos hablados).

BIENVENIDO A MI BLOG

Bienvenidos a mi blog, soy muy aficionado a la musica y a la opera ..este blog está orientado a publicar información sobre la trama de las óperas, enlaces, videos y toda la información para que todos puedan disfrutarlas.Espero poco a poco ir enriqueciendo la información que publique en este espacio e ir abordando la mayoría de las mejores operas del mundo para poder traerlas a este blog con su música y escenarios.

La ópera es un teatro cantado, es algo que siempre me ha fascinado..los cantantes tienen un don y el amor al bell canto...son dones únicos que no debieran perderse.Yo fui alguna vez, en algun fragmento de mi vida,una soprano en un coro, lo disfruté muchísimo.
En la ópera me gusta imaginar la época del relato, sus escenas,imaginar los personajes, escuchar su música,conocer las mejores arias de esa ópera, por eso puse el enlace para escucharlas mientras leo la trama, en las operas hay poesia,sentimientos, drama, dolor,es una sensación de abandono, soledad, de acercamiento a las verdades de la vida.
Siempre desee saber la trama de aquel canto que estremece
el alma...
Mis operas favoritas son Turandot, La Traviata,Aida, Carmen,Fidelio.
Mi deseo es llevar cultura operatica a todas las personas que leen mi blog.
Deseo compartir mi gusto por la ópera para llevar cultura operatica a todos.La música nos acompaña
y alegra nuestra vida .
"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla".
"Sin la musica la vida sería un error" Nietzsche
La música alegra el alma, nos pone en actitud positiva,nos evoca épocas pasadas, pues trae a nuestra mente recuerdos que nos llenan de nostalgia, también ayuda a aliviar diversos males físicos y emocionales.